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Relatos Eróticos Gays

Sexo en los baños
Relato enviado por Marcos Gay

Estaba estudiando en la biblioteca, tenía unos examenes próximos. A mi lado, mi novio. Llebavamos más de dos horas estudiando, y yo me estaba aburriendo. Entonces, se me vinieron pensamientos calientes. Me imaginaba aquellos polvos que me daba mi novio. Se me vino a la cabeza a mi novio quitandose los pantalones y yo acercandome para hacerle una mamada en medio de la gente. Después me cogería en brazos y me me pondría sobre la mesa, me bajaría los pantalones y me empezaría a follar. Ahí embistiendome, mientra le gente me ve como me folla mi novio, me llamarían de todo: zorra, puta, maricón... Sinceramente, de pensar en ello me estaba quedando muy caliente y la cabeza ni me dejaba pensar y me dejaba medio ido, y mi polla lo notaba. Necesito un buen polvo urgentemente. Me acerco al oído de mi novio y le susurró:

-Oye, cariño, llevamos dos horas, ¿qué te parece si vamos 15 minutos al baños y no damos un buen polvo?

-No, lo siento, no puedo, tengo que estudiar, te prometo que cuando llegemos a casa lo hacemos.

-Pero yo quiero ahora.

-Joder, que no, que tengo la fecha muy apretada, ponte a estudiar de una vez.

Vale, muy bien. Pero yo sigo igual, así que me pongo a mirar al personal. hay chicos muy buenos a mi alrededor. De 18 a 25 años.

Poso mis pupilas sobre un buen espécimen. Rubio, fibrado, con chándal (como me pone un buen culo en pantalón de chándal. Me mira pero no aparto la vista, con la tranquilidad del que ve el juego desde la barrera. No me sostiene la mirada pero no por vergüenza sino más bien por falta de interés. Dos asientos a la izquierda hay otro muchacho que no está mal. Pero no puedo mirarlo durante mucho rato.

Otro ha llamado mi atención, de hecho tiene en su poder todos mis sentidos.

Acaba de entrar en la sala. De pelo castaño clarito que me gusta y me quedo viendolo, tiene unos ojos marrones claros preciosos y el pelo medio largo, su cara parece un ángel, tiene la piel clara, y no debe tener más de 19 años. Lleva una camiseta de tirantes, un pantalón vaquero y unos tenis blancos.

Podría decir que le miro desafiante, pero sería más honesto decir que no puedo dejar de admirarle. No sé

cuánto tiempo estoy deleitándome con sus movimientos, pero finalmente soy cazado y me devuelve la

mirada. Tiene unos ojos marrones preciosos, y no soy capaz de dejar de mirarle aunque me siento

atrapado y estúpidamente pillado en falta como un niño.

Se sonríe y vuelve la vista a sus libros. Cuando deja de mirarme me siento un poco ridículo. Intento

concentrarme en mis apuntes sin mucho éxito. A mi lado mi novio sigue estudiando sin haberse

percatado de nada. Lucho por no volver a levantar la vista pero no aguanto más que unos pocos minutos.

Y para mi sorpresa el sigue, está mirándome. Se me acelera el pulso…¿me está sonriendo o estoy

delirando? No, sonríe, pero no es una sonrisa amigable, es una sonrisa de superioridad, de victoria. La

sangre me empieza a hervir…necesito ser de este cabrón…

Se levanta. ¿Me abandona? Sigue mirándome fijamente. Hace un leve gesto con la cabeza. ¿Quiere que

le siga? Sale de la sala dejándome tan alterado que casi me cuesta respirar. Miro a mi chico. No, no

puedo hacerlo. No puedo.

Me levanto de la silla y me acerco a mi novio.

-Oye, cariño, voy al baño, no me encuentro bien.

-¿Qué te pasa?

-Me duele la barriga, creo que es algo que he desayunado. Esperame y ya vengo.

-Vale, pero si tardas me paso a ver cómo estás, no quiero que te pase nada.

Nada más decirme eso, me da un beso en la boca. Joder, lo siento cariño, pero necesito un buen polvo ahora mismo, espero que me perdones.

Me dirigo rápidamente al servicio, y ahí está, esperandome en la puerta.

-Oye, ven aquí, al servicio de minusvalidos, aquí nadie nos molestará-me dijo el chico.

Entra en el baño, y yo me acerco. Nada más entrar yo, me cierra la puerta tras de mí y echa el cerrojo.

-Ponte de rodillas, maricón.

En otro momento hubiera pensado que este tío es un gilipollas. Pero ya no tenía suficiente sangre en la cabeza para pensar.

Le obedezco mientras él se desabrocha el cinturón. Le acaricio sus fuertes muslos por encima de la tela vaquera, pero me aparta las manos.



-No te he dado permiso para tocarme, zorra. Las manos a la espalda.

Tiene razón…ya soy su zorra…Con la respiración entrecortada le miro mientras se desabrocha los botones del pantalón. Lleva unos bóxer ajustados. Negros, creo, mi vista no capta el color, solo en increíble tamaño de lo que guardan en su interior. Sin mediar palabra me coge del pelo y me aprieta la cara contra su paquete, con los boxers puestos. Huele a sudor y a sexo. Recorro con la lengua todo el bulto humedeciendo la tela.

Después me aparta la cabeza, se quita los pantalones y los boxers del tirón. Y me pone su polla en mi cara, un pollón de 20 cm que me hace babear.

-Saca la lengua-me dijo

Con la lengua fuera

comienza a darme golpes con su polla en la lengua y en la cara sin soltarme del pelo. Me coloca sus

duras pelotas en la boca y las lamo con avidez. Estoy fuera de mí pero él no pierde esa sonrisa que me

turba tantísimo. Y por fin llega el momento. Me la mete hasta las pelotas. Su capullo choca contra mi

campanilla provocándome arcadas, pero él no tiene la más mínima intención de parar. No quiere que se

la chupe, quiere follarme la boca como una zorra, como su zorra.

La saliva me cae por las comisuras de los labios mientras su enorme miembro viola mi boca.



-Así perra. Ahgg Cométela entera. ¿Te gusta zorra?



Le hubiera contestado. Pero es de mala educación hablar con la boca llena.

Cuando se cansa de destrozarme la boca me hace ponerme a 4 patas. Tengo unos segundos de pánico.

¿Ese cipotón sin lubricante? Pero a él eso le importa una mierda. Se coloca detrás de mí, me baja los

pantalones, me da una cachetada en el trasero y sin dejarme respiro empieza a meterme el capullo. Solté un pequeño de dolor.

-Pshh! No hagas ruido cabrón que nos van a pillar-me dijo.

Pese a su advertencia no dejó de hacer fuerza para meterme la polla en el culo. A los pocos segundos tenía su

pollón metido hasta el fondo mientras tengo que morderme los labios para no gritar. Después de unos

segundos de acomodamiento comienza a moverse dentro de mí mientras me agarra fuerte de las

caderas. Intento como puedo soportar el dolor porque sé que lo bueno viene después. Pasados unos

minutos empiezo a acostumbrarme a sus embestidas que adereza con azotes en mis nalgas. Mis gemidos

van ganando intensidad a la vez que su follada se hace más salvaje. Me mete y me saca la polla casi

entera. No puedo evitar empezar a gemir. Estoy fuera de mí.

-Ahhh, sí, sí, sí, ahhh-digo yo, con la cabeza fuera de mí y sin pensar en que nos pueden oír.

-Eres un marica muy escandaloso joder- me increpa con enfado mientras noto que sale de mi

culo por completo. Rezo por qué no se le haya cortado el rollo. Se pone de pie y se acerca hasta donde tiene sus pantalones y sus boxer, coge sus boxer con la mano derecha y viene hacia mí.



-Ahora vas a ser más discreta maricona – me dice sonriendo.

Me mete su bóxer en la boca. No me lo puedo creer. Saben a preseminal y huelen a sudor, a macho y a semental.

Inmediatamente me vuelve a meter la polla y me folla el culo más fuerte que antes si cabe. El placer es

indescriptible. Si antes estaba ido y caliente, ahora estoy en extasis, como si estuviera en otro lugar. Solo quiero estar ahí siempre y ser su puta. Sí, Oh dios!



De pronto un golpe en la puerta hace que se me hiele la sangre.

-Cariño, ¿estas aquí? ¿Estas bien?- Inquiere la voz de mi novio con preocupación.

Me quiero morir. Me saco los calzoncillos de la boca. Pero ¿Qué hace este hijo de puta? No para sus envestidas. Me saca su polla de de una vez y me la vuelve a meter de golpe continuamente. Sabe que mi novio está en la puerta y no piensa dejar de follarme el culo. Le miro y me

embiste cruelmente mientras esa sonrisa no abandona su cara.

-"Si"-respondo intentando modular la voz, tengo que disimular los gemidos de placer que este cabrón me está dando- Solo estoy un poco mal del estomagooo-un escalofrío me recorre la espalda mientras me pellizca los pezones por encima de la camiseta-vete para el bar y veme pidiendo una manzanilla, por favorrr (por lo que más quieras vete, pienso)

-Ok. Pero no tardes-me dice mi novio.

Bajo la cabeza e intento no gemir mientras el cabrón sigue enculando sin inmutarse. Pasados unos segundos, dejo salir mi angustia con un gemido de placer.

-Ahhhhhh.

Intento reponerme un poco para dejarle claro a este tío que conmigo no se juega así.

-Oye....- iba a decirle algo. Pero él ya ha cogido los bóxer del suelo y me los mete de nuevo en la boca.

-Así me gustas mas perra.

Se vuelve a colocar detrás de mí y me vuelve colocar su polla en el culo. No creía que pudiera ir más rapitdo que antes, me equipové. Sus huevos chocan contra mis nalgas, y se oye en el baño como chocan. Con sus manos entre mis nalgas, me enpieza a mover de arriba a abajo rapidamente. Así estuvimos un momento. Hasta que me se saca su polla y hace de que me tienda bocabajo en el suelo. Pone mis piernas en sus hombres y me vuelve a introducir su polla en mi culo. Me quita los boxer de la boca y me besa mientras me folla, estamos así un momento. Lo miro a us ojos y sus ojos marrones claros me dejan hipnotizados, le acarizo su pelo con mis manos. Es un chico precioso y hermoso, y es muy bueno follando, es un gran semental y se nota. Me gusta ser dominado mientras me follan. Después, nos volvemos a poner a cuatro patas y me pone sus boxer en la boca otra vez. Mientras me folla, me da unos cuantos cachetes en las nalgas.

El corazón me late a mil por hora, casi no puedo respirar…sus bóxer en mi boca ahogan mis gemidos, me

vetan el aire, pero sobre todo me excitan…la cabeza me da vueltas y siento que mis músculos se

agarrotan, me siento morir…la petite morte…por primera vez estoy completamente de acuerdo con los franceses… me corro sobre el suelo sin tocar mi polla… también por primera vez A los pocos segundos noto como por primera vez empieza a gemir y sus muslos se tensan. Sus embestidas se hacen más rápidas y su espalda se curva.

Con un pequeño grito comienza a descargar en mi dolorido culo. Tras unos segundos de pausa saca su pollon dejándome chorreando leche. Relajo mis músculos y me quito los calzoncillos de la boca, pensando que ha sido el mejor polvo de mi vida cuando de pronto me mete los dedos por el culo. Mete dos dedos por mi culo y recoge el semen y me los mete en la boca para que los lama. Se pone de pie, coge sus pantalones, se los pone, después su camisa de tirantes. Se acerca a mí, me da agarra de la cabeza y me da un beso en la boca.

-Ha sido un buen polvo, me lo he pasado bien contigo-me dice mientras me estiende la mano con los boxer- Los bóxer te los regalo de recuerdo marica.

-Gracias-respondo a los cinco segundos, pero él ya ha salido cerrando la puerta tras su paso. Me doy cuenta que es de las pocas

palabras que le he dirigido. Cojo los bóxer y los empapo de mi semen, que ha caído en el suelo, y el suyo, que ha salido de mi culo.

Me los llevo a la boca mientras recupero el aliento.
Con el chico de la limpieza
Relato enviado por Angel

Hola mi nombre es Angel, no es mi nombre verdadero, pero la historia que voy a contar si lo es. Me sucedio en los baños de un instituto de investigaciones en Mexico D.F. Estuve asistiendo a este lugar como personal de apoyo durante una semana para un curso que estaba impartiendo la empresa para la que trabajaba. En realidad mi labor sólo era sentarme en la parte de atrás de la sala y esperar a que los asistentes al curso tuvieran algún problema con su computadora para ayudarlos a resolverlo y así no atrasar al instructor. Para mi suerte esto casi no sucedía, de manera que yo prácticamente iba sólo a descansar.
El segundo día del curso como a media mañana salí al baño mientras el instructor explicaba un tema. El baño se encontraba a unos cuantos metros saliendo de la sala pasando por un pasillo, y justo antes de entrar al baño ví a un chico de los que trabajan para las empresas de limpieza haciendo sus labores en las oficinas que ese encontraban pasando el pasillo.
El chico tenía como entre 18 y 20 años, era delgado, de facciones afiladas, media como 1.70 mts. cabello negro lacio pero abundante, sos ojos grandes y con las pestañas medio rizadas y de tez blanca pero de esa piel que tiende a ponerse rosadita. Vestía su uniforme y como siempre les dan unas tallas más grande no se veía muy bien definido su cuerpo, pero como llevaba el pantalon fajado al estilo de los skatos (abajo de la cadera y su ropa interior de fuera) pude notar que tenía las caderas afiladas y escurridas justo como me gusta.
Me detuve a observarlo por unos segundos, tiempo suficiente para que él lo notara y ví claramente como se puso algo nervioso y trato de esquivar mi mirada, pero luego volvió a buscarla de nuevo como para asegurarse de ser él a quien estaba mirando. Entré al baño, hice lo mío, terminé y salí normalmente como si nada, pero antes de que entrara a la sala del curso volví la mirada para verlo de nuevo y lo atrapé viéndome desde el otro lado del pasillo, aunque él nuevamente esquivo mi mirada. Pero con eso fue suficiente para que me diera cuenta de que podría buscar algo con él.
El siguiente día más o menos a la misma hora noté que el chico estaba limpiando unas puertas de cristal que se encontraban justo afuera de la sala del curso, de manera que podía ver hacia adentro ya que la puerta se encontraba abierta. Decidí ponerme junto a la puerta y observarlo hacer sus labores. De cuando en cuando él respondia a mi mirada y yo aprovechaba para tocarme el paquete mientras el se quedaba mirando como lo hacía. Para mi suerte en ese momento el instructor inició un tema que llevaría como 45 minutos explicarlo antes de hacer ejercicios, por lo que le hice una seña dándole a entender que iría a tomar un café.
Sali entonces de la sala y ví al chico, que ya había terminado con los cristales, limpiando la entrada del baño por lo que decidí preguntarle si podía entrar, a lo que él con pena y notablemente nervioso respondió que sí. Eso era lo que más me llamaba la atención de él, su aire de inocencia, de esos chavitos que no son muy sociables y que por su edad y poca experiencia te dejan llevarlos de la mano por los placeres sexuales y te permiten experimentar lo que quieras con ellos.
El caso es que entré al baño y a los pocos segundos el detrás de mí pude notar que no había nadie y me quedé parado junto a los lavamanos como si me estuviera lavando mientras él hacia como que limpiaba detrás de donde yo estaba. Pero más bien me estaba viendo por el espejo. Entonces fui directo y le pregunte: "Te gusto?", a lo que él, con voz entre risueña y nerviosa, respondió que sí.
Eso me puso al 100 y sin pensarlo le pregunté que si lo habia hecho antes con alguien más. El dijo que sólo una vez, así que le pregunté si le gustaría tener algo conmigo, y mientras lo hacía me comencé a tocar la entrepierna. Él se quedó viendo cómo lo hacía y después de unos segundos de duda y con su mirada tímida me dijo que sí.
Sacó entonces de una bodega uno de esos letreros que prohíben el paso cuando se esta limpiando el baño, lo puso en la entrada y cerró la puerta, de manera que tendríamos el baño para nosotros solos por un buen rato.
Se acercó a mí, yo me recargue de los lavamanos y comencé a besarlo, se notaba su falta de experiencia, pero eso es mucho mejor, porque así puedes enseñarles a hacer las cosas como a ti te gusta. Se supone que debería describirme, pero no lo haré por completo para que me imaginen como les guste, sólo dire que soy alto (1.80 mts), de tez blanca y que mi pene erecto mide 17 cms y que es bastante grueso.
Continuando, mientras nos besábamos pude comprobar que él sí era muy delgado, pues con mis manos comence a recorrer su cuerpo desde su espalda hasta sus piernas, pasando por su pecho, su estómago y su trasero. Lo separé un poco de mi para quitarle la camisa del uniforme descubriendo un hermoso cuerpo lampiño de piel suave y rosada. Seguí entonces besando sus hombros, bajé hasta su pecho y comence a morder y lamer sus tetillas mientras que con mis manos recorría su espalda, sus caderas y apretaba sus nalgas por encima del pantalon. Mientras él con sus manos agarraba mi pene totalmente erecto también por encima del pantalón. Se veía que estaba exitadísimo, yo le preguntaba que si le gustaba y que si se dejaría hacer lo que yo quisiera, y él con su carita de placer me decía que sí, que le gustaba mucho.

Después de un rato de estar así, fui yo quien decidió quitarse la camisa pues él no se decidia a hacerlo. Después con mi mano llevé su cabeza hacia mi pecho indicándole hacer lo mismo con mis pezones. Mientras esto sucedía bajé el cierre de mi pantalón, saqué mi verga completamente erecta y la puse en sus manos para que jugara con ella, cosa que por lo visto él si sabía hacer muy bién, se notaba que le gustaba jalarle el cuello al ganso.
El chico era muy buen aprendiz pues hacía lo que le pedía tal como lo había hecho yo con él, mordisqueando primero mis pezones ligeramente con los dientes y pasando rápidamente la punta de la lengua después. Aflojé entonces su cinturón y deje caer sus pantalones, quedando al descubierto unas piernas delgadas y con poco vello que me encantaron. Además de que el chico traía un boxer de algodón suave que ya tenía una tremenda carpita, su pene no era muy ancho aunque sí algo largo como de unos 15 cm.
Mientras el seguía con su tarea en mis pezones comencé a masajear sus nalgas con ambas manos o con una mientras lo masturbaba con la otra. Sinceramente yo prefiero las nalgas pequeñas, me excita mucho cuando puedes agarrar cada una completamente con una mano y masajearlas por separado, y era exactamente lo que estaba haciendo con él: agarrándolas y masajeándolas a mi gusto.
Después acerque el dedo medio de mi mano derecha a su boca para que lo chupara y mientras con la otra mano estaba preparando su orificio para introducir mi dedo. Él lo entendió, de manera que abrió las piernas hasta donde sus pantalones se lo permitían, así que acerqué mi dedo recién lubricado con su saliva a su ano y poco a poco lo fui introduciendo mientras disfrutaba viendo su rostro estremecerse al sentir esto.
Él verdaderamente lo estaba disfrutando. Le pregunté que si le gustaba y el asintió con la cabeza mientras cerraba sus ojos. Aproveché para acercarme a sus labios y continué urgando en su orificio mientras lo besaba y urgaba con mi lengua en su boca. Decidí entonces sacar mi dedo de su ano y le dije que nos quitaramos los pantalones y la ropa interior, pero le pedí que se quedara con los zapatos puestos con el argumento de que no se nos fueran a enfriar los pies, pero mas bién es porque me gusta coger con los zapatos puestos, no sé porqué pero me excita: es como mi fetiche.
Le pregunté que si le habían hecho un beso negro y el respondió que no, que sabía que era, pero no se lo habían hecho. Así que le pedí que se volteara y que se recargara del lavamanos, me agaché detras de él, separé sus piernas lo suficiente y comence a besar y lamer sus nalgas, a lo que el respondió con leves gemidos indicándome que lo estaba disfrutando. Poco a poco me fui acercando a su orificio el cual estaba con poco bello y rosadito, separe sus nalgas con mis manos y desde donde terminan sus huevos recorrí lentamente pasando por su orificio hasta llegar a donde termina su espalda. Repetí esto varias veces presionando cada vez más hasta que logré introducir la punta de mi lengua en su ano y estuve jugando con el durante un rato mientras con mis manos acarciaba sus piernas, pantorrillas y sus nalgas, además de meter de nuevo mi dedo en su ano de vez en vez.
Despues le pedí que se inclinara para que me la mamara a lo cual el accedió inmediatamente. Se puso de rodillas sobre su pantalón y yo acerqué mi verga a su cara mientras me masturbaba, él saco su lengua para recibirla poco a poco y así la fui introduciendo casi por completo Después tomé su cabeza con mi mano derecha para empujarla suavemente al ritmo en que movia mis caderas mientras con la otra mano recorría sus labios que rodeaban mi verga mientras ésta entraba y salía al mismo ritmo de su boca. A veces yo no me movía para verlo a él tragársela solito y a veces detenía su cabeza con mis manos para envestir su boca con mis movimientos como si lo estuviera cogiendo.
Le pedía que sacara la lengua y yo jugaba dándole pequeños golpes con la punta de mi verga. Era muy exitante estar viendo esta escena en el espejo ya que estabamos de perfil hacia él. Ademas él era muy obediente y accedía a todo lo que yo le pedía. Le dije que sería rico poder penetrarlo, pero que yo no llevaba condones para hacerlo. Él de inmediato se saco mi verga de la boca y busco en su pantalon de donde saco un un condón. Se puso de pie y mientras me lo daba dijo: metémela por favor! la tienes grande y quiero saber que se siente tener una así adentro. Después de lo cual se volteo y se apoyó en el lavamanos, pero yo le dije que así no lo haríamos. Lo volteé hacia mí de nuevo, lo cargué mientras lo besaba y lo senté en los lavamanos, así seguí besándolo mientras recorría sus piernas con mis manos. Tome sus pantorrillas y poco a poco fui levantándolas hasta quedar a la altura de mis hombros. Lo recosté hacia atrás y fui bajando con mis labios hasta llegar de nuevo a su orificio. Era muy excitante ver en el espejo sus piernas sujetadas de los tobillos por mis manos y con sus zapatos puestos, que más bién eran como botas mineras negras.
Lamí su orificio hasta dejarlo bien lubricado y me coloqué el condón, después abrí sus nalgas y poco a poco fui introduciendo mi verga todo lo que pude, pues su cara reflejaba dolor. Lo hice lentamente hasta que él me dijo que el dolor había pasado y entonces comencé a darle lentamente mientras él gemía muy rico. Pellizcaba sus tetillas, agarraba sus nalgas abriéndolas lo más que podía, las masajeaba, recorría sus piernas con mis manos y las besaba. Así estuvimos como 10 minutos y le dije que quería venirme en su cara y no dentro de él. Y el accedió a hacerlo, así que se la saqué, le pedí que se sentara sobre su pantalón con la cara hacia arriba y comencé a masturbarme con una mano mientras que con la otra recorría su cara. Él simplemente me veía con mucha exitación esperando a que le indicara que cerrara los ojos mientras que se masturbaba y tocaba sus tetillas. No pasó mucho cuando empecé a venirme y él cerro sus ojos y labios y así pude venirme deliciosamente sobre su rostro el cual quedó bañado en de mi leche desde la frente hasta el cuello. Al mismo tiempo su exitación fue tanta que también terminó por venirse sobre su ambdómen. Yo aproveché para tomar con mi mano su leche y la mía y untarla sobre su pecho, mientras lo besaba. Después le pasé papel para que se limpiara todo el semen que tenía. Nos vestimos de nuevo y nos dimos un gran beso. Me dijo que él saldría primero y que esperara un par de minutos antes de salir para que no se viera que estabamos juntos en el baño. Nos despedimos con un gran beso. Me termine de arreglar y finalmente salí y regresé a la sala del curso relajado y tranquilo como después de haberme tomado un excelente café. El curso sólo duró un par de días más, pero ya no hubo oportunidad de hacerlo de nuevo excepto por un día en que entré al baño y él me vió y entró detrás de mí. Pero como lo habían mandado a hacer la limpieza de otro piso sólo pudimos besarnos y masturbarnos rápidamente.

Espero les haya gustado esta deliciosa experiencia que tuve.

Mamada en el campus
Relato enviado por xboyg46

Con 19 años, me encontraba cursando el primer año de Económicas en una conocida universidad pública ubicada en los alrededores de Madrid, en un paraje idílico si te gusta la naturaleza pero tremendamente aburrido si lo que buscas es algo de marcha, especialmente si es viernes por la tarde y entre las clases de mañana y la única optativa de tarde en la que me matriculé había tres horas de diferencia. Estaba matando el rato sentado en las escaleras de una de las entradas secundarias de la Facultad, ubicada frente a uno de los parkings del campus, cuando apareció una berlina de representación de la que se bajó un tipo de unos treinta y tantos años, impecablemente vestido con traje y corbata, alto, pelo rapado, gafas de sol y pintas de chulazo como a mí me gustan, para abrir una de las puertas traseras de las que se bajó un tipo algo mayor, con cartera y porte de persona importante e influyente, que seguramente era uno de los muchos profesores asociados que, procedentes del mundo de la empresa o la política, venían a la Universidad a dar algunas horas de clase, a veces acompañados de escoltas como en este ocasión. Entraron por la puerta junto a la que me encontraba y supongo que mi cara reflejaba el deseo por aquel tipo fornido y con tan buena planta que me parecía que también se había fijado en mí, aunque con las gafas que llevaba no podía estar seguro.



Diez minutos mas tarde, apareció el escolta de vuelta al coche y, al pasar junto a mí, se me quedó mirado con gran descaro, todavía con las gafas puestas, pero esta vez no me quedaba la mas mínima duda al respecto. Se montó en el coche y abrió la ventanilla. Con las piernas temblando por la duda y al mismo tiempo la excitación de hacer algo con semejante tío morboso, me fuí acercando hasta donde se encontraba aparcado. Tras un par de tímidas vueltas alrededor del coche, al pasar a su lado me preguntó si tenía fuego. Hubiera dado algo por poderle decir que sí pero la verdad es que no fumo, por lo que no me quedó mas remedio que decirle que no lo mas amablemente que fuí capaz. Me contestó que en ese caso igual me apetecía meterme otra cosa en la boca y que si era eso lo que quería me subiese a la parte trasera del coche. Como podeís imaginar me faltó tiempo para hacerle caso y a él para arrancar. No fuimos muy lejos ya que se metió en uno de los parkings subterráneos del campus, que un viernes por la tarde estaba practicamente desierto. Aun así aparcó en uno de los extremos al acceso, una zona escasamente iluminada, y paró el motor.



Mientras permanecía a la expectativa sentado en la amplia y oscura parte de atrás del enorme coche, protegido por cristales tintados, el chofer se empezó a quitar las gafas, la corbata y la chaqueta, y salió del coche para sentarse a mi lado, no sin antes quitarse los zapatos y los pantalones y dejarlos cuidadosamente recogidos en los asientos delanteros. Se empezó a desabrochar la camisa dejando al descubierto unos marcados pectorales, como musculadas eran sus piernas, sin un pelo ni arriba ni abajo. Me sujetó el cuello con una de sus manos y tras un ligero beso con lengua empezó a empujarme hacia abajo, con firmeza pero sin violencia, hasta que mi boca quedó ante uno de sus pezones, oscuros y grandes, que empezé a succionar durante unos segundos ya que luego me llevó con la mano hasta el otro y luego me fué lentamente deslizando hacia abajo lamiendo su musculado torso hasta dejarme frente a su paquete, envuelto en unos boxers de lycra negros que marcaban perfectamente una polla cuya punta aparecía ya completamente humedecida por la excitación.



Una vez allí guiado, retiró su mano dejándome plena libertad para empezar a mi manera, que no fué otra que lamer la zona humedecida para posteriormente liberar su polla del slip y metérmela en la boca, primero solo el glande y luego succionando todo lo que me cabía de una polla que, si bien no era excesivamente larga, era bien gorda, completamente recta y con un glande que sobresalía como si fuera una seta. Me pidió que me pusiera de rodillas frente a el en el suelo, postura que el tamaño del coche permitía y que agradecimos ambos ya que pude entregarme mejor a una mamada como la que nunca había hecho hasta entonces y que la morbosa situación y lo bueno que estaba el tío justificaba que mi polla estuviera a punto de explotar a pesar de que ni siquiera me había tocado ni la había sacado del pantalón.



Después de un buen rato lamiendo, mamando y succionando su rabo, me pidió que parase, se incorporó y sacó de algún lugar de la parte delantera del coche un condón que empezó a ponerse, anunciándome que se disponía a follarme. En ese momento entré en pánico, ya que si bién me había comido unas cuantas pollas, mi culo permanecía virgen a la espera del tío o la situación propicia y aunque el momento lo merecía, la verdad es que no estaba preparado. No le dije nada y la primera reacción fué volverme a meter su polla en la boca. Era la primera vez que lo hacía con un preservativo pero enseguida me amoldé a ello, procurando proporcionarle el placer necesario para que no volviera a insistir en penetrarme, parece que con éxito ya que me agarró la cabeza y empezó a llevar el ritmo hasta que tanto sus movimientos como sus gemidos me indicaron que estaba a punto de correrse, cosa que sucedió segundos después cuando empezó a llenar el condón con su esperma, a lo que yo ayudaba con intensos movimientos succionadores. Una vez que acabó, se lo quité con cuidado de no marcharnos ni de ensuciar el coche y no se me ocurrió forma mejor que acabar lamiendo todo su rabo hasta dejárselo completamente limpio de semen.



Se empezó a vestir y volvimos junto a la entrada de mi Facultad, me dijó lo mucho que había disfrutado y que si quería volver a repetir le dejase mi móvil, cosa que hice antes de despedirme para meterme en uno de los baños del edificio, donde me encerré para hacerme una paja mientras me introducía en la boca el condón que cuidadosamente había guardado y al que le dí la vuelta con la intención de lamer hasta la última gota de leche de aquel chulazo impresionante.
Leonos Escorts